"La historia está cambiando..."
No olvidemos a quienes olvidan

Aplicación Plan Nacional de Demencia

Se refuerza atención primaria y secundaria de salud para casos de Alzheimer y otros males degenerativos. La sobrecarga y el escaso apoyo que reciben los cuidadores es uno de los principales problemas que enfrentan las miles de familias que en Chile deben hacerse cargo de parientes con estas enfermedades degenerativas.
El viernes 16 de junio, mientras arreciaba una fuerte tormenta de lluvia y viento en Santiago, Sergio, de 75 años, salió silenciosamente de su casa en la comuna de Las Condes y tomó un taxi sin rumbo fijo.

“Se nos escapó, fue muy angustiante. Menos mal que el taxista notó algo raro y le revisó los documentos, encontró el número de mi nuera y la llamó”, contó su esposa, Ana María Pistono, quien desde hace nueve años cuida a su marido con Alzheimer en su casa.

Los primeros síntomas aparecieron en 2008. “Siempre fue muy olvidadizo, pero de repente comenzó a ser mucho. No tenía idea a qué especialista ir así es que lo llevé a un geriatra que le dio algunos remedios. Pero nada cambió. Luego me dijeron que lo llevara a un neurólogo y él fue el primero que me dijo: esto no es sólo vejez, esto es Alzheimer. Fue terrible escucharlo”, cuenta esta mujer, que además cuida a una hija de 41 años con síndrome de Down.

“A veces tengo mucha pena y a veces tengo mucha rabia”, cuenta Ana María, quien se ha transformado en una cuidadora a tiempo completo y sin preparación previa.

La sobrecarga y el escaso apoyo que reciben los cuidadores es uno de los principales problemas que enfrentan las miles de familias que en Chile deben hacerse cargo de parientes con estas enfermedades degenerativas.

Así lo confirma la neuróloga Andrea Slachevsky, subdirectora del Centro de Geriociencia, Salud Mental y Metabolismo (GERO), quien atiende a Sergio en el Hospital del Salvador.

La especialista además es una coordinadora del Plan Nacional de Demencia impulsado por el Gobierno y que en las próximas semanas entrará en una nueva etapa con el establecimiento de los primeros Centros de Memoria en Santiago, Osorno y Punta Arenas.

AUMENTO

“Chile es uno de los países más envejecidos de Latinoamérica y como el principal factor de riesgo de estas enfermedades es la edad, hay mayores posibilidades de que se presenten estos males”, explica Slachevsky.

La doctora asegura que, aun- que Chile se pondrá a la vanguardia en Latinoamérica con este plan, “estamos muy retrasados en comparación con Estados Unidos o Europa, donde este tema se trabaja hace muchos años”.

Según cifras del Ministerio de Salud, actualmente unas 200 mil personas en Chile sufren alguna demencia y se prevé que en 2025 esta cifra crezca a 317 mil. Y en 2050 a 550 mil.

Para el doctor Christian González, director de GERO, la adopción del Plan de Demencia “permitirá concientizar a la población general y reducir la estigmatización de nuestros enfer- mos. Adicionalmente, proveerá una base para la capacitación de personal especializado en el tratamiento y manejo de pacientes con demencias”.

En tanto, la doctora Slachevsky destaca que esta política pública “es el resultado de un gran esfuerzo entre la sociedad civil y el Estado” que consideró un esfuerzo sólido “para enfrentar el desafío de las demencias en Chile desde una mirada integral”.

TRES ETAPAS

El Plan Nacional de la Demencia tiene tres etapas principales: fortalecimiento de la atención de pacientes con demencias en la atención primaria (ya se está haciendo en algunos consultorios de Santiago); creación de los Centros de Día o Centros de Apoyo Comunitario para personas con demencia, para trabajar con personas con estas enfermedades; e instaurar los Centros de Memoria.

Así las personas que sean diagnosticadas con males degenerativos en la atención primaria, según su complejidad, podrán ser derivadas a los Centros de Día o a los Centro de Memoria.

Los primeros atienden varias horas a la semana a cada paciente con un plan especializado de actividades para mejorar su funcionalidad, como terapia ocupacional o kinesiología. Además, se entrenará a la familia y cuidadores para entender y enfrentar estas enfermedades.

En tanto, los Centros de Memoria serán aún más especializados y permitirán diagnosticar y tratar a pacientes más complejos. Serán unidades integradas por equipos multidisciplinarios de médicos, terapeutas ocupacionales, sociólogos, neuropsicólogos, enfermeras y coordinadores de casos, quienes podrán responder a las necesidades de cada persona, desde una evaluación multidimensional.

También trabajarán con el entorno cercano de los pacientes y ayudarán a capacitar a todo el equipo de la red de salud. “Esto se traducirá en mejorar la atención de toda la comunidad”, comenta la doctora Slachevsky.

“Chile es uno de los países más envejecidos de Latinoamérica”.

FUENTE: lahora.cl